lunes 19 de octubre de 2009

Corona de Amenofis - Trivia del Tercer Ciclo.

Los lectores habituales de "Corona de Amenofis" ya están habituados a esto. Tanto para el Primer como para el Segundo Ciclo de "Corona de Amenofis", publiqué sendos posteos en los cuales ofrecía datos de trivia y notas acerca del proceso de creación y desarrollo de cada Ciclo. A continuación, las notas relativas al desarrollo del Tercer Ciclo.

-- La introducción de Ludwica y Yasna obedece a presentar dos personajes nuevos que no tuvieran un trasfondo anterior dentro de la serie, y por lo tanto, hacer más amistoso el Tercer Ciclo para lectores que no hubieran leído los dos ciclos anteriores. Uno de los problemas más arduos del Tercer Ciclo fue encajar sus respectivas historias personales y visiones del mundo dentro de los eventos del ciclo.

-- La idea inicial es que cada uno de los capítulos del Tercer Ciclo tuviera como epígrafe una cita de alguna canción de Imperial Sunlight Assembly. Pero pronto me di cuenta de que una banda recién empezando como ésa, no podría tener tantas canciones en su repertorio para rellenar 24 epígrafes sin repetirse, así es que combiné con letras procedentes de Soulware, y lo reduje a los cuatro primeros capítulos: en el quinto capítulo ("Sonido industrial para Sotis") es donde aparecen por primera vez Imperial Sunlight Assembly y Soulware dentro de la trama. Este aspecto del universo de "Corona de Amenofis" fue después dejado de lado, pero está planificado en el Cuarto Ciclo reaparezca Imperial Sunlight Assembly.

-- Toda una subtrama relativa al pasado de Ludwica, acabó descartada por motivos de espacio. Algunos restos de esto quedan, en las constantes alusiones al pasado de Ludwica. Dicha subtrama, con todo, será presentada formalmente en el Cuarto Ciclo.

-- La banda Imperial Sunlight Assembly es una obvia referencia a la banda industrial canadiense Front Line Assembly. Sin embargo, el trasfondo intelectual de Imperial Sunlight Assembly es diferente, y podría ser definida como una especie de banda nietzscheana y "j-industrial".

-- Uno de los principales problemas del capítulo "Siete veces siete", que abre el Tercer Ciclo, fue introducir las tramas principales sin que se hipertrofiara. La versión inicial del episodio tenía seis páginas de largo, y hubo que efectuar drásticos recortes para que quedara en las cuatro de un capítulo estándar de "Corona de Amenofis".

-- El capítulo "Siete veces siete", que inagura el Tercer Ciclo, es el número 49 (siete multiplicado por siete) de la serie, en la numeración correlativa total. No es el primer capítulo cuyo título juega con la numeración. El episodio número 46 se tituló "47 y 48", aludiendo al par número 24 de cromosomas presente en el genotipo de los misselianos.

-- ¿Quién detonó la bomba nuclear que arrasó con Misselburgo, en "Siete veces siete"? Si bien la idea de arrasar Misselburgo era ideal para cambiar el estatus de los misselianos en la trama general, la respuesta a esta pregunta significó varios problemas en la historia. Inicialmente, la responsabilidad iba a ser adjudicada a una agencia en las sombras, relacionada de algún modo con ARCECh. Luego, la responsabilidad cambió a agentes de la Progenie de Imagocoyotl. Ambas soluciones fueron finalmente descartadas por absurdas. Lo cierto es que, aunque Klunn propone un eventual responsable, y es una explicación satisfactoria, el hecho de que se lo diga a Leoncio, y de que la relación entre Klunn y Leoncio se haya deteriorado progresivamente, hace que esta idea no sea ciento por ciento confiable. El lector no debería descartar que, en un futuro, se retomara esta trama y se hiciera alguna nueva revelación, vía retcon, sobre la verdadera identidad de quienes detonaron la bomba nuclear contra Misselburgo.

-- El capítulo "Devi", aparte de explicar el trasfondo del personaje de Amara, es el primero que se ambienta en el pasado histórico de la Tierra, en vez del "tiempo presente" propio del resto de la serie. Aunque en el capítulo no se menciona una fecha, el personaje Samosis el Egipcio, que aparece ahí, es datado en el capítulo "18.000 años luz en dirección hacia el núcleo galáctico" como contemporáneo de Eratóstenes, lo que sitúa a éste (y por tanto al episodio en que Samosis y Amara coinciden) alrededor del año 250 a.C.

-- En la versión inicial del capítulo "Devi", Amara hacía una serie de revelaciones a Leoncio antes de fallecer, dejando el resto en la carta que el Coordinador intercepta. Dichas revelaciones fueron dejadas de lado, primero porque ya el propio capítulo era densamente mitológico respecto de las devi y su rol en la Tierra, y en segundo lugar para ceñirse al largo estándar de los capítulos de "Corona de Amenofis". Con todo, buena parte de lo que se suponía que Amara iba a revelarle a Leoncio, está contenido después en el capítulo "Diálogo sobre los sistemas del universo".

-- La muerte de Roberto Márquez, presentada en los capítulos "Después de la lluvia negra" y "Bajo el radar", está libremente inspirada en la muerte de Barry Baldwin, un agente del FBI en la tercera temporada de la serie televisiva "Millennium". El paralelo no se agota allí. En el episodio anterior al de la muerte de Barry Baldwin, podía suponérsele igualmente muerto, aunque esto habría sucedido "off screen", mientras que a Roberto Márquez podía suponérsele también muerto, desde el capítulo "El Sol atrapa su sombra".

-- El título original del capítulo "Sonido industrial para Sotis" iba a ser "Una balada por Imagocoyotl". Fue descartado porque aunque la amenaza de la Progenie de Imagocoyotl fue presentada tan temprano como a mediados del Segundo Ciclo, el verdadero peso de la misma iba a sentirse recién bien promediado el Tercer Ciclo, y se decidió privilegiar la relación entre Leoncio y Ludwica, en vez de lo anterior. El título del capítulo alude de manera velada a la canción "Power" de KMFDM, que en una línea dice: "We got the power, excessive force, industrial soundtrack to the holy wars".

-- La primera idea para el capítulo "Mezclaversos", versaba sobre la inaguración de una exposición de pintura, e incluso tenía contemplado un nuevo cameo, al estilo del efectuado con Lluvia Acida en el Primer Ciclo (capítulo "Bajo el verde sol"). Por distintas razones, hubo que descartar el cameo, de manera que se acudió al siempre socorrido personaje de Pablo Eleuterios, de quien en un principio no se tenían contempladas más apariciones.

-- Una aparición de Pablo Eleuterios, posterior al capítulo "Mezclaversos", fue descartada debido al fallecimiento del escritor Sergio Meier, en agosto de 2009. El personaje de Pablo Eleuterios estaba libremente inspirado en Sergio Meier. Con todo, está contemplado darle espacio a Pablo Eleuterios en el Cuarto Ciclo, para empalmar una subtrama de éste, relacionada con la Universidad Neoclásica Joachim Winckelmann.

-- El episodio "18.000 años luz en dirección hacia el núcleo galáctico" fue levemente reescrito después de que yo fuera al cine a ver "Star Trek", y encontrarme que en la película destruyen un planeta de una manera muy similar a como había planteado la trama en el primer borrador del capítulo. El capítulo tiene además el récord de poseer el título más largo de todos los episodios publicados en los tres primeros ciclos de "Corona de Amenofis". En el extremo opuesto se encuentra el capítulo "51%", con apenas tres caracteres alfanuméricos en el título.

-- El episodio "El reporte de Yasna" fue escrito teniendo en mente el capítulo "El reporte de Gloval", en la serie "Robotech". En ambos episodios, más que hacer avanzar la trama, se hace una recapitulación global de aspectos mitológicos de la serie, lo que me pareció una buena idea a mitad del Tercer Ciclo para orientar a los lectores que pudieran estar perdidos con algunos eventos y personajes.

-- El secuestro de Leoncio a manos de Ramiro Delponte no estaba contemplado en la planificación inicial del Tercer Ciclo. Sin embargo, fue necesario introducir ese giro de la historia para anular a un personaje que se estaba volviendo demasiado poderoso, y hubiera precipitado el final del Ciclo de manera demasiado anticipada.

-- La idea de que Leoncio viajara a Cartagena nació por primera vez después de que yo mismo emprendiera ese viaje en el año 2007. Contemplé una subtrama relacionada con la ARCECh, en que Leoncio y Catalina, siendo ambos estudiantes de periodismo, investigaban la conexión de un poeta maldito en dicha localidad, con una agencia anterior a la ARCECh. Dicha trama fue descartada porque no había posibilidad de ajustarla en el Segundo Ciclo. El argumento fue reciclado para el Tercer Ciclo, ahora con Leoncio y Ludwica emprendiendo el viaje. Sin embargo, habiendo caído Leoncio en coma, fue Ludwica quien finalmente protagonizó el episodio respectivo, que es "Enfréntalo o huye para siempre".

-- La Iglesia del Diablo efectivamente existe en Cartagena, así como el negocio en la esquina de la plaza en que acontece un breve diálogo del capítulo "Enfréntalo o huye para siempre". Sin embargo, aunque Basanio Urmeneta está libremente inspirado en Vicente Huidobro, la descripción de su residencia no se corresponde con nada que pudiéramos calificar de "huidobriano".

-- La inclusión del ficticio virus AH1K no estaba contemplada en la historia original. Fue añadido después, como consecuencia del boom mediático en torno al virus de la gripe AH1N1.

-- En un primer borrador del capítulo "AH1K", Ludwica era perseguida por los agentes de la ARCECh, so pretexto de haber sido eventualmente infectada con el virus de la rabia. Al desarrollarse la idea del virus AH1K, esto fue modificado.

-- El capítulo "2009" pasó por tres títulos antes de obtener el definitivo. Todos ellos fueron descartados porque de una manera u otra insinuaban el cliffhanger con el que se cierra el capítulo.

-- El título del capítulo "A cinco minutos de la eternidad", penúltimo del Tercer Ciclo, es un autohomenaje de Corona de Amenofis. El penúltimo capítulo del Primer Ciclo se titula "El primer segundo del resto del futuro".

-- El capítulo "Diálogo sobre los sistemas del universo" alude a la obra "Diálogo sobre los sistemas del mundo" de Galileo Galilei. En el año 2009, en que se publicó este episodio, se cumplen 400 años desde que Galileo Galilei dirigió por primera vez un telescopio hacia el cielo. El capítulo mismo adopta la estructura de un diálogo filosófico a tres partes, exactamente como la obra de Galileo Galilei, si bien ahí se acaban los paralelos, porque en el texto galileano hay un debate entre dos posiciones antagónicas y un moderador, mientras que en el episodio coronaaminofeano hay dos mentores que instruyen a una aprendiz, uno desde la razón y el otro desde la emoción.

-- Dentro de la planificación inicial del Tercer Ciclo, la trama de la Progenie de Imagocoyotl iba a quedar absolutamente cerrada en el ANTEPENÚLTIMO episodio. El penúltimo episodio iba a desarrollar la lucha de Leoncio contra los qwindazar, en el siglo XXIII. Sin embargo, por motivos de espacio, toda esa subtrama hubo de ser descartada. En el episodio "Diálogo sobre los sistemas del universo" hay una vaga referencia a lo que habría sido el resultado eventual de esa confrontación.

-- Dentro de la numeración total de capítulos de "Corona de Amenofis", el episodio "Diálogo sobre los sistemas del universo" es el número 72. Siendo uno de los capítulos más explicativos en lo que a mitología interna de la historia se refiere, se eligió a propósito dicho número por ser el de los 72 redactores de la Septuaginta, el de las 72 huríes del Paraíso según el Islamismo, los 72 discípulos de Confucio, los 72 cómplices de Set contra Osiris, etcétera. Incluso en algún minuto, cuando estimé necesario alargar el ciclo de 24 capítulos a 30 (habiendo terminado por tanto en el capítulo 78), estaba dispuesto a mantener el capítulo siempre en su lugar. El número 72 tiene connotaciones importantes para el misticismo debido a sus peculiares propiedades matemáticas: es la suma de 13, 17, 19 y 23 (cuatro números primos consecutivos), o de 5, 7, 11, 13, 17 y 19 (seis primos consecutivos), y el resultado de multiplicar dos números consecutivos (8 y 9), entre otros.

Les recuerdo que actualmente, aunque no hay nuevos episodios de "Corona de Amenofis", sí estoy publicando nuevos episodios para el Tercer Ciclo de "Infra Terra", cada Lunes. "Corona de Amenofis" regresará en Marzo de 2010, con el capítulo "Especies".

lunes 21 de septiembre de 2009

Capítulo 3-24 - "Diálogo sobre los sistemas del universo".

ANTERIORMENTE EN “CORONA DE AMENOFIS”: Ludwica: recién llegada a Corona de Amenofis, descubre lo extraño que es realmente el mundo. Leoncio: Ha ido descubriendo progresivamente quién es, y su propio poder. El Coordinador: Moviéndose furtivamente en las sombras, ha ido poco a poco ejecutando su misterioso plan

“Diálogo sobre los sistemas del universo”

COORDINADOR.- Puedes formular tu primera pregunta, Ludwica.

LUDWICA.- Entonces… No sé por dónde partir… Yo… ¿Cómo es que Leoncio está vivo? Leoncio, a ti te dispararon frente a Santa Reparata.

LEONCIO.- Al que balearon fue al Leoncio del siglo XX. Como sabes, la máquina del tiempo en realidad es un duplicador de materia, sólo que la debe proyectar en otro tiempo para evitar que dos cuerpos ocupen el mismo espacio al mismo tiempo. El duplicado del siglo XX murió, pero yo soy el duplicado que viajó al siglo XXIII.

LUDWICA.- Y ahora que regresaste, eres un duplicado del Leoncio del siglo XXIII…

COORDINADOR.- Leoncio ya no necesita utilizar la máquina del tiempo, Ludwica.

LEONCIO.- Este universo, su espacio-tiempo, ya no puede contenerme, Ludwica.

LUDWICA.- ¿Quiere decir que te vas a ir? ¡Pero… A dónde! Leoncio… ¿No me vas a…?

LEONCIO.- A donde voy, no puedes seguirme. Tú no puedes beber del mismo cáliz que yo. Porque cuando yo era un niño, hacía las cosas de niño y entendía como un niño. Pero ahora que soy adulto, he dejado las cosas de niño atrás, y he abrazado las cosas de adulto.

COORDINADOR.- No deberías perder esta oportunidad única con preguntas banales, Ludwica. Piensa mejor tus preguntas, y obtendrás mejores respuestas.

LUDWICA.- Está bien… Primero que nada, quién eres tú. ¿Eres Dios, o algo? Ese terno blanco que usas, ¿significa algo?

COORDINADOR.- Yo soy El Que Coordina. Soy la fuerza más poderosa dentro de “Corona de Amenofis”. Pero no soy Dios. Soy un ser humano, al igual que tú. Aunque con una diferencia. Yo habito en un universo distinto al tuyo.

LUDWICA.- A qué te refieres con “dentro de Corona de Amenofis”… ¿Dentro del condominio…? ¿Qué tiene que ver el condominio con… con esto…?

COORDINADOR.- No me refiero al condominio Corona de Amenofis, sino a la blogoserie “Corona de Amenofis”. ¿Recuerdas que Leoncio escribía en un blog llamado “Luz de Sotis”, las aventuras de un condominio llamado Luz de Sotis? Bien, resulta que el condominio en que vives, Corona de Amenofis, es al mismo tiempo el núcleo de una blogoserie llamada “Corona de Amenofis”, y que yo escribo en mi universo, con las aventuras que transcurren en tu universo.

LUDWICA.- ¡Pero eso es…! ¡Absurdo! ¿Quieres decir como “Niebla” de Miguel de Unamuno, o como en la película ésa con Will Ferrell?

COORDINADOR.- Algo así. Mi nombre verdadero es Guillermo Ríos, aunque en realidad soy sólo su alter ego. El verdadero está al otro lado del teclado en este minuto en que estoy hablando. El es quien pone palabras en nuestras bocas, incluyendo la mía.

LUDWICA.- Ya. Voy a hacer cuentas de que me creo eso. Si es cierto, entonces dime por qué era necesaria tu presencia aquí. ¿Acaso el tal Guillermo Ríos es tan mal escritor que necesita meterse él mismo dentro de su historia para… no sé…?

COORDINADOR.- ¿Arreglarla como un deus ex machina? Pues sí, mi función en los tres ciclos de “Corona de Amenofis” ha sido justamente ser un deus ex machina, un comodín para arreglar la trama por aquí y por allá… como los dioses en las tragedias griegas de Eurípides. Pero lo he hecho como un artificio, para enfatizar la artificialidad de esta historia, y por ende, de todas las historias y novelas. Es un puro ejercicio de metatexto.

LUDWICA.- En ese caso no deberías haberlo dicho. Intuyo que si alguien lee “Corona de Amenofis”… o sea, lee esta escena… asumiendo que esta escena sea justo eso, un capítulo más en una serie… ese lector se va a sentir muy insultado por una salida tan simplona.

COORDINADOR.- ¡Simplona…! ¡Pero si he estado preparando esto desde el Primer Ciclo! Cuenta mis apariciones en el Primer Ciclo. Apenas una. En el Segundo Ciclo son dos. Y ahora, en el Tercer Ciclo, son tres. ¿Te parece que eso es por casualidad? Además, si los lectores han leído “Corona de Amenofis” hasta aquí, es porque les ha parecido interesante, o al menos entretenido, y confiarán por lo tanto en que cuando venga el Cuarto Ciclo que estoy planificando, sea tan entretenido como lo que ha ocurrido hasta acá.

LUDWICA.- ¿Y si leen este capítulo antes de leer todo el resto? Decidirán que es una tomadura de pelo y ni intentarán leer el resto hacia atrás.

COORDINADOR.- No harán la trampa de empezar a leer por el último capítulo. Este capítulo está escrito en forma de diálogo filosófico o platónico. O lucianesco, como lo quieras ver. Incluso el título del capítulo parafrasea el libro de Galileo Galilei, el “Diálogo sobre los sistemas del mundo”. Nadie que no haya seguido “Corona de Amenofis” desde una razonable cantidad de capítulos atrás, se atrevería a intentar leer un capítulo sin nada de acción, sólo con diálogos, sin la garantía de que puedo escribir algo bueno, ¿no?

LUDWICA.- Esto es una locura. Pero bueno, sigamos con el juego. ¿Existe Dios? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿El universo es finito o infinito? ¿Cuándo voy a morir?

COORDINADOR.- En el universo de “Corona de Amenofis” no existe Dios. Aunque no hace falta, porque hay criaturas muy poderosas que ustedes verían como casi divinas. La vida no tiene ningún propósito, simplemente vívanla y disfrútenla. Sobre la finitud del universo, seguramente es finito porque el repertorio de cosas que ha imaginado el ser humano es también finito, como finitos son los seres humanos que han vivido hasta hoy. “Corona de Amenofis” es en lo esencial un mezclaverso muy refinado. Creí que lo intuirías rápido, considerando que el personaje que hablaba de los mezclaversos, Godofredo Rojas, tiene las mismas iniciales que yo… Y respecto de cuándo vas a morir… Bueno, cuando sea necesario por propósitos dramáticos. Más allá de eso, ni siquiera yo mismo sé.

LUDWICA.- ¿Y cuál es mi propósito en todo esto?

COORDINADOR.- Fuiste introducida en el Tercer Ciclo para los lectores nuevos que no hayan leído nada de los dos ciclos anteriores, que se sintieran perdidos con la mitología interna de la blogoserie. Pero no llegaron muchos lectores nuevos, de todos modos.

LUDWICA.- OK, mala suerte… Veamos… ¿Existe el bien, o el mal…?

COORDINADOR.- No como absolutos. Incluso los personajes buenos pueden tener un mal día, y a los personajes malvados los ves de cuando en cuando hacer cosas buenas. No te puedo decir que en “Corona de Amenofis” haya héroes y villanos, todos tienen un poco de esto o un poco de aquello… Yo sólo escribo sobre personajes, no los juzgo.

LUDWICA.- Bien, ya que pareces estar aprovechando esta instancia para llenar agujeros en la trama, vamos con algunos. Aparentemente los misselianos, además de viajar entre Missel y la Tierra, también viajan por el tiempo, porque Missel fue destruido hace veinte mil años atrás, lo que haría imposible un teletransporte en condiciones…

COORDINADOR.- En efecto, los misselianos también son viajeros del tiempo.

LUDWICA.- ¡Pero si el viaje en el tiempo es imposible, entonces es absurdo que se gasten colonizando la Tierra con dobles, si los originales mismos están anclados a su propio planeta y no se pueden fugar!

COORDINADOR.- Es que las máquinas de Andinia y de las cucarachas son duplicadores de materia porque su tecnología no ha avanzado lo suficiente. Los misselianos, en cambio, sí eran capaces de fabricar verdaderas máquinas del tiempo. Aunque tuvieran algunos problemas para crear viajes en el tiempo a voluntad, y sólo podían apuntar a ciertos blancos en el continuum espaciotemporal. De lo contrario hubieran abandonado Missel en masa al saberse próximos a su destrucción, o hubieran inundado la Tierra en la Prehistoria con sus propios viajeros. Aunque los misselianos sí sabían que su planeta iba a desaparecer porque su estrella no era visible con los telescopios de la Tierra. Eso sí, ignoraban que iba a reventar como supernova, ya que su estrella era sólo cuatro veces más masiva que el Sol, y para que una se torne supernova, debe serlo a lo menos siete u ocho veces.

LUDWICA.- Bien, ya que estamos de respuestas… ¿Qué relación existe entre las larvas y los insectos de la Progenie de Imagocoyotl?

COORDINADOR.- La Progenie de Imagocoyotl son los insectoides que leíste en “Luz de Sotis”. En una de sus tempranas experiencias con la pneumotecnia, la Progenie se infectó con esas criaturas similares a gusanos, que son de un universo paralelo que la Progenie inadvertidamente abrió. Esos gusanos tomaron el control. No pueden sobrevivir en estado adulto en nuestro universo, salvo parasitando a la Progenie, o a los humanos, o bien…

LUDWICA.- Se supone que las devi protegieron a la Tierra durante dos mil años. ¿Cómo lo hicieron? Y especialmente… ¿por qué tenían interés en esto? ¿Son extraterrestres o son humanas…? ¿Qué son…?

COORDINADOR.- Trata de asimilar esto lo mejor que puedas. Las devi son qwindazar, Ludwica.

LUDWICA.- ¡Pero, un momento! Se supone que Yasna viajó desde el siglo XXIII para buscar ayuda contra los qwindazar, pero ellos venían desde el espacio exterior, persiguiendo a la Progenie de Imagocoyotl… ¿Y ahora me dices que los qwindazar están en la Tierra desde hacía dos mil años o quizás más? ¡Eso es imposible!

COORDINADOR.- Los qwindazar tampoco son de nuestro universo. Ellos descubrieron la Vía Láctea hace 80 mil años atrás, y comenzaron, de manera lenta e implacable, la conquista del núcleo galáctico. Una facción de ellos se rebelaron, y descubrieron algunos otros mundos en la periferia galáctica, entre ellos la Tierra, hace unos 50 mil años atrás. Decidieron que era un buen mundo para vivir, y se afincaron en el cerebro de una mujer terrestre a la que convencionalmente llamamos Lilith, y que es hermana de la Eva mitocondrial. Al ser pneuma puro, los qwindazar no sólo manipulan energía, sino incluso el mismísimo continuum espaciotemporal. Las devi utilizaron estas técnicas para crear un escudo pneumático alrededor de la Tierra, y hacerla invisible a la Progenie de Imagocoyotl, porque la Progenie no detecta la vida desde el espacio, sino el pneuma. Cuando el padre Genaro curó a Maya, rasgó ese cerco, y un fogonazo de pneuma escapó al espacio. Con eso, la Progenie descubrió de inmediato dónde tenían que buscar. Y buscaron, y encontraron.

LUDWICA.- Y entonces… ¿Qué es el pneuma…?

COORDINADOR.- No es una forma de energía, como pensaba la ortodoxia misseliana, sino fluctuaciones cuánticas del continuum espaciotemporal que crean pasajes, “agujeros de gusano” podríamos llamarlos de manera inexacta, entre universos paralelos. Las criaturas de la Tierra con un cierto nivel de lo que llamamos “conciencia”… la conciencia en realidad es actividad del pneuma, son genes desarrollados por la evolución natural y que les permiten obtener recursos cognoscitivos y energéticos de otros universos.

LUDWICA.- Entonces podría haber vida más allá de la muerte, si ese pneuma se conservara, ¿no?

COORDINADOR.- Por eso los misselianos recurrían a la vaporización para destruir no sólo la vida, sino también el pneuma de los condenados a muerte. Después de la muerte, la identidad se conserva, pero su destino es… Bueno, digamos que no hay un infierno ni un paraíso, sino muchos lugares distintos más, no necesariamente de perdón o castigo. Uno de ellos, donde Leoncio estuvo cuando se encontraba en coma, es Tuonela Rojo.

LUDWICA.- Leoncio… ¿Qué te pasó? ¿Por qué cambiaste tanto de personalidad? Nunca volviste a ser el de antes, tú… ¿Tiene algo que ver con… ese… Tuonela Rojo?

LEONCIO.- Lo que llamamos “conciencia” en realidad es información personal que no se almacena en nuestro universo, sino en otros universos paralelos al nuestro, universos que son puras fluctuaciones de energía cósmica, por decirlo de algún modo. Es como si te escanearan la cabeza y fabricaran una imagen digitalizada de tu mente, dentro de una supercomputadora cósmica. Es… Es como lo puedo explicar.

COORDINADOR.- En cierto sentido, Leoncio está aquí… Y no está.

LUDWICA.- ¿Y… derrotaste a los qwindazar?

LEONCIO.- No, Ludwica. Los humanos del siglo XXIII lo veían, o lo verán mejor dicho, como una guerra. Pero no era una guerra, era… Una especie de ritual, por decirlo así.

LUDWICA.- ¿Y habrá un Holocausto? ¿Se acabará la Humanidad y terminará el mundo convertido en un planeta de cucarachas inteligentes como Klunn?

LEONCIO.- El Holocausto sucederá, y nada podrá evitarlo, Ludwica. Los sucesos que llevarán al Holocausto se están larvando con las cosas que ocurren en Corona de Amenofis, y venían larvándose desde antes. Todo lo que ustedes hagan, llevará hasta allá.

LUDWICA.- ¡Entonces dime cómo impedirlo!

LEONCIO.- No pueden. No lo conseguirán. Y tampoco deben impedirlo.

LUDWICA.- Entonces esto es el fin, ¿no? Si esto fuera una blogoserie como dicen, todas las respuestas están dadas, y el destino está forjado. Este es el último capítulo, ¿verdad?

COORDINADOR.- Aún no, Ludwica. Esto es el fin de todo lo que conociste, pero por otra parte es el comienzo de algo nuevo y más grande. La Humanidad ha descubierto que existen los alienígenas, y tendrán que ajustarse a eso. Y el sistema de control de Corona de Amenofis es… especial. Sólo deben seguir adelante, Ludwica, seguir-seguir-seguir… Y ahora, mis amigos, me despido. Para siempre, porque mi presencia como deus ex machina ya no es más necesaria en la blogoserie. Los dejo un instante a solas, antes de que Leoncio deba partir definitivamente, y tú, Ludwica, regreses a Corona de Amenofis.

LUDWICA.- Te lo pido por última vez, Leoncio… Quédate conmigo, yo… Te amo. Simplemente te amo, eso es todo. Es algo tan pequeño en todo esto, pero… Es.

LEONCIO.- Existen dos Leoncios en mí, Ludwica, el humano que te sigue amando, y el transhumano que ha superado todo eso. Nada me gustaría más que quedarme contigo, pero… si no me voy, mi espíritu nunca regresará para estar contigo ni sobre ti. Es necesario que me vaya, y así mi espíritu siempre estará contigo.

LUDWICA.- Entonces no me queda más remedio que aceptarlo, ¿no?

LEONCIO.- Sé valiente, Ludwica, y sigue adelante. Te necesitan allá, y debes ser firme como una leona. Así es que, antes de irme, deberás prometerme… ¿Serás valiente?

LUDWICA.- Sí, Leoncio… Lo prometo. Prometo que seré valiente.

Fin del Tercer Ciclo de "Corona de Amenofis".

Primer capítulo del Cuarto Ciclo: “Especies”.

lunes 14 de septiembre de 2009

Capítulo 3-23 - "A cinco minutos de la eternidad".

ANTERIORMENTE EN “CORONA DE AMENOFIS”: La Progenie de Imagocoyotl anula las defensas nucleares de la Tierra, y Megatitlán inicia la conquista de Santiago de Chile para crear una cabeza de puente. Ludwica desarrolla un plan para utilizar el sistema de control de Corona de Amenofis como arma para destruir a Megatitlán, y Yasna modifica su máquina del tiempo para procesar el pneuma necesario en la operación. Sin embargo, se niega a ejecutar el plan porque eso implicaría algo equivalente a detonar una bomba nuclear en Viña del Mar. Aún así, Klunn y sus cucarachas aliadas activan la máquina por su cuenta.

“A cinco minutos de la eternidad”

–Ya que vamos a morir, no quiero hacerlo en este sótano húmedo– dijo Felicia Lastarria, y salió al exterior. Sobre la parroquia de Santa Reparata, cuya mitad anterior estaba en ruinas y cuya parte trasera amenazaba con lo mismo por el desequibrio estructural, respiró el aire. Le gustaba estar ahí, en la costa, en vez de en Santiago, porque el aire era más húmedo y vital. Si iba a morir, quería hacerlo respirando un buen aire.

Ludwica la siguió.

–Voy a Corona de Amenofis– dijo Ludwica. –Voy a hacer lo que tengo que hacer.

Felicia Lastarria notó que, a pesar del aplomo de Ludwica, tenía miedo. Aquello sería inútil y ambas lo sabían, pero era lo mejor que se podía hacer.

–Buena suerte. Fue bueno conocerte– sonrió Felicia Lastarria, y luego repuso: –¿Y Yasna?

Salió Yasna detrás de las dos, con una botella de champaña.

–Creía que estabas trabajando en la máquina– dijo Felicia Lastarria, dejando que su última esperanza se fuera de una buena vez al demonio.

–Suponía que los genaristas no tomaban– dijo Ludwica, ahora sin ironía contra Yasna.

–Mi religión no me lo prohíbe– dijo Yasna. –Aunque sí me prohibía robarla en el supermercado, pero… ¿cómo se supone que me iba a mantener cuando supuestamente estaba asesinada en la Quinta Vergara y tenía que sacar comida de alguna parte…? Bueno, ¿brindamos por el próximo final? Y por esta, no sé… Amistad…

De pronto, todas ellas quedaron heladas cuando, en la lejanía, en el mar, vieron un enorme vórtice abriéndose. Las costas fueron azotadas por grandes oleajes, y los pesados barcos con quillas y cubiertas de metal se movieron como cáscaras de nueces en una bañera. Y, la peor parte, desde el centro del vórtice emergió una especie de gigantesco pedúnculo, y el pedúnculo se abrió en varios tentáculos.

–¡Es el monstruo de Cartagena! ¡Pero… no puede ser…! ¡Leoncio está muerto!– gritó Ludwica, mientras el estruendo crecía y crecía. –¡Cómo es posible que…!

–¡El Leoncio del siglo XX está muerto!– gritó Yasna por sobre el estruendo. –¡Pero no el Leoncio del siglo XXIII!

–¿Qué?– preguntó Felicia Lastarria. –¿Hay dos Leoncios?

–¡Ahora sí!– dijo Yasna. –¡Si Leoncio me hubiera dado tiempo a explicarle…! Nuestra tecnología no puede transportar materia a través del tiempo. ¿Por qué crees que hay tantas restricciones para viajar en el tiempo? ¿Por qué crees que tu siglo XXI no está invadido por miles de viajeros del tiempo llegados desde el futuro?

–¡Entonces cómo viajaste!– gritó Felicia Lastarria.

El monstruo con tentáculos, en la bahía, se alzó visiblemente, mientras los cielos se llenaban de nubarrones y oscurecían, y los rayos empezaban a caer alrededor. Del monstruo empezó a salir un hálito de energía que iluminaba demoníacamente la noche, y ese hálito de energía se fue concentrando.

–¡La máquina del tiempo no es eso realmente! ¡Es un duplicador de materia! ¡Como para generar pocas cantidades de materia es necesaria mucha energía, por eso colapsa todo el sistema eléctrico de Chile cuando se duplica a una sola persona en otra época! ¡Lo que hace la máquina del tiempo es crear un duplicado de la persona en otro tiempo!

Ludwica se sintió una estúpida por no haberlo pensado antes. La Yasna de ahora era en realidad un duplicado de la Llareta del siglo XXIII… el segundo duplicado, porque el primer duplicado era la Yasna que efectivamente había sido asesinada en la Quinta Vergara, por otro viajero del tiempo que la venía persiguiendo desde el siglo XXIII. El reporte de Yasna había llegado hasta el siglo XXIII, Llareta lo había rescatado, y luego se las había arreglado para volver a crear un duplicado en el siglo XXI, que era el actual. La segunda Yasna no era un clon después de todo, o al menos, no un clon fabricado por la más clásica ingeniería genética, sino por el duplicador de materia que era la máquina del tiempo.

–¿Dices entonces que el Leoncio que llegó sano y salvo al siglo XXIII de alguna manera envió su inconsciente o algo así hasta el siglo XXI para ayudarnos?– preguntó Yasna.

Pero Yasna se encogió de hombros.

A distancia, Klunn miró a Ilinn y Blenn.

–Ustedes dejaron un reporte para Leoncio en el siglo XXIII, ¿verdad?– preguntó.

–Al lado del reporte de Yasna, en la Quinta Vergara, donde sabíamos que lo iba a encontrar– dijo Blenn, con orgullo. –Recrimínamelo, pero impedimos un Holocausto aquí.

–Sí– dijo Klunn, pensativo. Hubieran sobrevivido al eventual desastre de Viña del Mar, así como habían sobrevivido a la explosión nuclear de Misselburgo, pero… Klunn tuvo un segundo pensamiento. –Y por supuesto, Blenn, ajustaste la máquina de Yasna para que no reventara a Viña del Mar, ¿verdad?

–¿Algún problema con eso?– preguntó Blenn.

Klunn lo meditó. No habían conseguido llegar a controlar el Holocausto. Para cuando Ramiro Delponte había caído en su poder, ya había esparcido las larvas entre los misselianos, y el asunto no tenía caso. Quizás el mejor camino era evitar este desastre. Ya verían qué hacer cuando llegara el siguiente eventual Holocausto…

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El monstruo encallado en la Bahía de Valparaíso, envió todo ese chorro de pneuma contra Megatitlán. Imagocoyotl y los suyos esperaban una resistencia débil, exclusivamente con armamentos convencionales, a la hora de defenderse de Santiago de Chile, y este chorro de pneuma contra su plataforma espacial los tomó desprevenidos. Además, siendo la Tierra un planeta rico en pneuma, el monstruo marino podía extraer todo el que quisiera, utilizar la maquinaria de Yasna para amplificarlo (echando abajo otra vez el sistema eléctrico interconectado, por supuesto), proyectándolo por el sistema de control de Corona de Amenofis. El golpe impactó de lleno a Megatitlán, y anuló su capacidad de reacción.

Para ese minuto, mientras el NORAD en Estados Unidos aún trataba de recobrarse del golpe, los rusos habían preparado una segunda andanada de misiles nucleares balísticos, ajustados en su trayectoria y combustible para alcanzar la órbita terrestre. Los misiles avanzaron. Fueron detectados la mayoría, y varios de ellos derribados, pero no pocos alcanzaron el blanco. La plataforma espacial estaba cada vez más desestabilizada.

“Preparen a proyectar la energía hacia el Sol”, ordenó Imagocoyotl, a sabiendas de que la plataforma espacial no podría resistir la sobrecarga de pneuma: una explosión de supernova sería menos letal. Perderían la Tierra, y quedarían a merced de los qwindazar, pero eso sería un problema para después. Lo que contaba ahora era sobrevivir.

La Progenie de Imagocoyotl actuó obedientemente. Pero una parte importante de los sistemas no respondieron.

“Esto va a tardar, señor. El golpe echó abajo los reflectores. Estamos activando los sistemas de emergencia”, reportaron.

“Háganlo” dijo Imagocoyotl calmadamente.

El monstruo marino hizo un último esfuerzo, y el chorro de pneuma se amplificó aún más. El monstruo marino empezó a sumergirse, y el vórtice empezó a cerrarse. Los tentáculos descendieron bajo la superficie, y desaparecieron de la vista. Los restos de un remolino quedaban todavía en la Bahía de Valparaíso.

“Reflectores en posición”, anunció uno de los subordinados.

“Hag…”, empezó Imagocoyotl, pero no pudo terminar.

Los sistemas de procesamiento de Megatitlán reventaron, y la plataforma espacial entera fue sacudida por una violenta explosión que literalmente la descuartizó.

Desde Viña del Mar pudo verse, a través de las nubes, un brillo opaco. Desde Santiago se vio una estrella que crecía en luminosidad, y luego se apagaba.

Las naves espaciales que habían echado abajo a casi todos los aviones de la FACh, de pronto cedieron, y una a una fueron cayendo en tierra, estrellándose en chatarra.

Todos los infectados por las larvas, de pronto perdieron la conciencia y cayeron en tierra. El hospital en donde estaban recluidos los misselianos, quedó lleno de cuerpos tirados. Todos ellos muertos o agonizando, con sus cerebros medio carcomidos sin poder funcionar.

En el espacio, la explosión había desintegrado la mayor parte de la plataforma espacial. Con todo, un pequeño fragmento de Megatitlán, de apenas un par de kilómetros de tamaño, empezó a caer en picada sobre la Tierra, en el Océano Pacífico.

Y cayó, a varias decenas de kilómetros frente a la Bahía de Valparaíso.

Ludwica, Felicia y Yasna, que celebraban alborozadas el triunfo, descorchando la champaña de paso, vieron como una gigantesca pared de agua, un maremoto, se precipitaba contra la Bahía de Valparaíso: Valparaíso mismo, pero también Viña del Mar, Reñaca, Concón… Y la sonrisa se congeló en sus rostros.

Pero una vez más, el vórtice se abrió, y emergieron los tentáculos, fatigados. Y de pronto, como si una gigantesca mano invisible hubiera puesto un muro, la marejada se estrelló, se rompió, y el agua volvió en escasos minutos a su tranquilidad habitual.

Luego de lo cual, los tentáculos se alzaron en lo que podría ser considerado como un saludo a distancia, hacia las tres chicas, y luego, dejándose caer de repente, se sumergieron.

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En los días siguientes hubo gran actividad. La Policía de Investigaciones había arrestado a Almendra Caballero, y ella había denunciado lo ocurrido en los recintos de la ARCECh, lo que de golpe le dio credibilidad a la rápida denuncia que lanzó Mariana Lynch: la noticia sobre una epidemia de un nuevo virus de la gripe aviar llamado AH1K era falsa, no existía ningún virus con ese código, y todo había sido una campaña orquestada para internar a ciudadanos chilenos en campos de concentración. Las agrupaciones de derechos humanos, activas todavía desde la dictadura militar, exigieron de inmediato una investigación abierta. Al día siguiente, el Ministerio Público de la Quinta Región pedía el desafuero del diputado Anastasio Montes, por crímenes que iban incluso contra la Seguridad Nacional. Narváez y varios otros miembros de la ARCECh que habían sobrevivido a la Progenie de Imagocoyotl, no tuvieron más remedio que darse a la fuga. Michelle Bachelet, la Presidenta de Chile, víctima ella misma de la violencia política bajo el gobierno de Augusto Pinochet, exigió el máximo rigor para perseguir hechos completamente reñidos con los más elementales principios de convivencia democrática en el país.

Pero más importante aún, era que por primera vez la Humanidad en su conjunto había aprendido que no estaban solos en el universo, y que existían culturas y civilizaciones alienígenas allá afuera. En los días subsiguientes al ataque de Megatitlán, y muy simbólicamente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo la primera declaración pública de su Gobierno sobre el tema. Después de exponer brevemente sobre la situación general, dijo:

–Hoy día les digo que los desafíos que enfrentamos son reales. Son serios y son muchos. Pero aún así, en este día estamos congregados porque preferimos la esperanza por sobre el miedo, y la unidad de propósitos por sobre la discordia. En este día, quiero proclamar el fin de muchas cosas, incluyendo el dogma de que somos los amos de la Tierra y de que somos privilegiados en el universo. Somos un planeta joven, pero en las palabras de la Escritura, el tiempo ha llegado para dejar a un lado las cosas que son de los niños. El tiempo ha llegado para reafirmar nuestro espíritu, para elegir nuestra mejor historia, para portar el precioso don, esa noble idea, pasada de generación en generación: la promesa dada por Dios de que todos, humanos o alienígenas, somos iguales, somos libres, y nos merecemos nuestra oportunidad de perseguir lo que sea la completa medida de toda la felicidad…

La felicidad que para algunos seguía siendo esquiva, como para Anaís, separada de Heriberto. O para Vania, hundida en su habitación, en la institución mental de Suiza. O para Aníbal Aquino, incapaz de disfrutar la victoria porque ya su cabeza analítica diseñaba planes para el futuro. O para Ramiro Delponte, definitivamente muerto a manos de Klunn.

La vida cotidiana, por su parte, regresaba a lo de siempre en Corona de Amenofis. El padre Genaro y Eduvigis habían regresado. Yasna se había acercado al padre Genaro, y le había pedido disculpas por haberlo ofendido, disculpas que éste aceptó sonriendo. Pero cuando ella le preguntó si era verdaderamente el Cristo de los 2000 Años, el padre Genaro tuvo que negarlo. Yasna se quedó de una sola pieza al escuchar esto, pero el padre Genaro, pacientemente, la invitó a tomar onces, y conversar calmadamente el asunto.

Catalina se acercó a Ludwica.

–¿Echas de menos a Leoncio?– preguntó, y como Ludwica no respondiera, dijo: –Yo sí.

–Yo no– sonrió Ludwica. –No sé… Sé que Leoncio está…– iba a decir “vivo”, pero se interrumpió. Pensó un segundo, y luego dijo: –Bien. Donde sea que esté.

Pasados algunos días, Ludwica recordó la invitación que le había hecho el Coordinador. De manera que emprendió por segunda vez el viaje a Cartagena. Ahora sabía qué hacer: llegó a la plaza de Cartagena, arrendó un taxi, y se dirigió a la casa de Basanio Urmeneta.

Frente a la puerta del palacete de estilo modernista, se llevó una sorpresa. Allí estaba el Coordinador… Y también estaba Leoncio. El corazón de Ludwica dio un vuelco.

–¡Pero cómo…! ¿No estabas en el siglo XXIII? ¡Ya sé, eres un clon, como Yasna…!

–Pasemos adentro– dijo el Coordinador amablemente. –Digamos que tengo todos los permisos necesarios. Conversaremos todo lo que debamos conversar. Y Ludwica, prepárate, porque ahora tendrás todas las respuestas…

Próximo capítulo: “Diálogo sobre los sistemas del universo”.

lunes 7 de septiembre de 2009

Capítulo 3-22 - "Contra Megatitlán".

ANTERIORMENTE EN “CORONA DE AMENOFIS”: Con la ejecución de la Operación Lluvia Negra, el grueso de los misselianos en Chile es atrapado en centros de la ARCECh, en donde se transforman en blanco fácil para la Progenie de Imagocoyotl. Sin Leoncio, el resto del grupo debe tratar de investigar cómo detener a la Progenie. Bernardo Benítez se comunica con Mariana Lynch, y denuncia Lluvia Negra. Y Megatitlán, la gran plataforma espacial de la Progenie de Imagocoyotl, emprende el viaje desde la Luna para la invasión final a la Tierra

“Contra Megatitlán”

El trío de personajes trató de escapar por los pasillos del hospital. Uno o dos de aquellas criaturas similares a zombis, cuyos cerebros estaban siendo controlados (¡y devorados!) por las larvas, se interpusieron en el camino, pero el padre Genaro extendía la mano, y cortocircuitaba su sistema nervioso, arrojándolos a la inconsciencia.

–¿Cómo haces eso?– preguntó Isócrates, asombrado.

–No lo sé– dijo el padre Genaro, angustiado. –Pero me cansa, me cansa mucho. ¡Y que el Cielo me perdone, que el Cielo me perdone, Dios Santo, por hacer esto…!

De pronto, avanzó hacia ellos doña Eduvigis. Apenas los vio, extendió los brazos de manera suplicante.

–¡Hijo, hijo mío, mi Genarito, por Dios, qué está pasando aquí, por favor…!

El padre Genaro, conmovido, avanzó hacia su madre, olvidando toda precaución. Pero de inmediato, fueron rodeados por una serie de agentes de la Progenie: era evidente que estaban infectados porque agentes de la ARCECh y prisioneros misselianos estaban en el grupo, y armados como estaban todos, nadie atacaba a nadie, como hubiera sido de esperar.

–¡Maldita sea, padre Genaro! ¡No la abrace, es una de ellos!– dijo Carmiel. –¡Lo infectarán con sus malditos gusanos! ¡Padre!

El padre Genaro se detuvo, indeciso, mientras Eduvigis lo miraba llorando.

–Pues… No me iré sin pelear– gruñó Carmiel. –Qué dices, Isócrates… ¿Una por Missel…?

Isócrates sonrió. Antes de caer en coma, ambos estaban en bandos opuestos: Carmiel por el el Dominio, e Isócrates por la Rebelión. Ahora, en cambio, frente a un enemigo común, todas sus diferencias eran nada. Ambos, a manos desnudas, sabían que no tenían oportunidad contra las armas de fuego de sus captores, pero preferían morir baleados, antes que ser infectados con los malditos gusanos. Pero era algo honorable por hacer.

–Una por Missel– dijo Isócrates, alistándose.

De pronto, sin previo aviso, una chica del grupo, obviamente una prisionera, abrió fuego contra sus compañeros. Isócrates se lanzó para cubrir al padre Genaro y a Eduvigis, mientras Carmiel se lanzó contra uno de los agentes, y derribándolo de un puñetazo, se hizo con su arma y también abrió fuego.

El tiroteo acabó con todos los captores muertos. Carmiel miró en dirección hacia los otros tres. El padre Genaro consiguió zafarse, y Eduvigis también. A un lado se arrastró Isócrates: había recibido un par de tiros, y respiraba pesadamente.

–Padre… Perdóname…– dijo Isócrates, respirando pesadamente. –Yo… Lo del Cristo del los 2000 Años… Era mentira. Todo es… mentira. Padre… Ojalá hubiera sido… verdad…– remató, y sonriendo levemente, su cabeza cayó hacia un lado, y ya no respiró más.

Eduvigis se persignó mientras el padre Genaro hacía la señal de la cruz y murmuraba una bendición sobre el cadáver. Carmiel, en tanto, se dirigió a la chica.

–Aún la señora está infectada. Debemos matarla– dijo Carmiel, por lo bajo.

–No– dijo la chica. –El padre Genaro, inconscientemente, está utilizando sus poderes de regeneración para bloquear la aparición de larvas en su cerebro.

Carmiel la miró interrogantemente, y luego llegó a la conclusión que le pareció más obvia.

–Si estás a salvo de las larvas y no trabajas para la Progenie de Imagocoyotl, entonces no eres una humana. Eres una devi, ¿verdad? Eres una devi y tienes una hija en alguna parte a la que sustraerle energía vital, y eso te escuda contra las larvas que traten de roer tu cerebro.

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Megatitlán, la plataforma espacial de cincuenta kilómetros de diámetro de parte a parte, se instaló en órbita terrestre. Ahora, su presencia no era un misterio para nadie, y todos los observatorios que podían apuntarle dentro de la curvatura de la Tierra, lo hacían.

Los agentes infiltrados de la Progenie de Imagocoyotl habían hecho labor de zapa en la Tierra, y habían contribuido a sabotear gravemente sus sistemas defensivos. Irónicamente, la caótica situación de Rusia respecto de su propio armamento nuclear, hizo que a los agentes infiltrados les fuera imposible anular a todos los silos de misiles balísticos en su territorio, y de esta manera, el gobierno de Dmitri Medvédev fue el único que pudo lanzar cabezas nucleares al espacio, a una órbita baja, contra Megatitlán. Pero las defensas de Megatitlán eran buenas, y reventaron todos los misiles antes de que pudieran alcanzar su objetivo. Ahora, la Tierra estaba indefensa.

Imagocoyotl, o mejor dicho, los gusanos que lo controlaban todo a través de los carcomidos y casi destruidos centros nerviosos del líder de la Progenie, examinó los posibles lugares para crear una cabeza de puente que le permitiera iniciar la ocupación de la Tierra. Un ataque terrestre en toda regla contra Estados Unidos, Europa o Asia Oriental podría ser problemático. En cambio, había un muy buen foco instalado en Latinoamérica, en Santiago de Chile, un país en la periferia de las naciones civilizadas, con bajas defensas, y con un fuerte núcleo de agentes consolidándose y creciendo exponencialmente a medida que los agentes esparcían las larvas.

“Esa es la localización”, envió Imagocoyotl a la mente de todos los tripulantes de Megatitlán. “Preparen la creación de una base militar, e inicien la ocupación de la Tierra”.

No había felicidad en Imagocoyotl, estando a un paso de conseguir un objetivo buscado durante veinte milenios completos. Simplemente aquel era su trabajo, y lo haría.

Naves espaciales de aproximadamente un metro de largo, completamente compactas salvo por los cubículos para los gusanos que las tripulaban, salieron desde los hangares de Megatitlán y emprendieron la marcha hacia Santiago de Chile.

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Después de repasar el contenido de “Luz de Sotis” completo, varias veces, y hacer tormenta de ideas, el trío de chicas se dio por vencido un rato.

–Es inútil– le dijo Felicia Lastarria a Yasna y a Ludwica. –Incluso, aunque tuviera caso… Me cuesta creer que todo esté pasando. ¿Extraterrestres en la Tierra, secuestrados para…? ¿Sistemas de control para controlar el pneuma…? Y el pneuma, qué es… Todo esto es…

–¡Sistemas de control para controlar el pneuma!– gritó Ludwica, excitada de pronto. Luego, Ludwica soltó una carcajada histérica, y las otras dos chicas llegaron a la conclusión de que Ludwica había perdido el juicio. Pero Ludwica se serenó y habló: –El Coordinador tenía razón, la pieza que me faltaba era conocer la existencia de los genes salvajes. ¡Lo que necesitamos es otra Melissa, otra chica con genes salvajes como ella!

–¿La chica ésa que impidió que los misselianos lo destruyeran todo en el 2007?– preguntó Yasna, releyendo los capítulos respectivos de “Luz de Sotis”.

–La Progenie de Imagocoyotl cosecha pneuma. Llegaron a la Tierra por él. Supongamos que hacemos lo mismo que hizo Melissa, pero a una mayor escala, como los misselianos cuando detonaron los lavasterios. Eso sobrecargaría su plataforma orbital. Como la Progenie está conectada telepáticamente, destruyendo a Imagocoyotl aniquilaríamos también a todos sus agentes en la Tierra.

–Mata a la abeja reina de un panal y acabarás con el colmenar– dijo Felicia Lastarria, sacando a relucir sus conocimientos biológicos. –Pero, ¿qué usaremos como cañón?

–Genes salvajes. Alguien que posea la habilidad de canalizar el pneuma a través del sistema de control. Y tenemos un sistema de control, el que hay en Corona de Amenofis. Sólo falta algo… Quizás por eso estás acá en el siglo XX, Yasna. ¿Puede tu máquina del tiempo funcionar como, no sé…? ¿Una especie de amplificador?

–Sí– dijo Yasna, interrogante. –Pero lo que me pides es muy peligroso. No hay criatura humana que podría canalizar tanta energía a través suyo sin ser aniquilada, y si su cerebro se destruye, se acaba el cañón. Es como encender un fósforo con un lanzallamas.

–No estoy pensando en una criatura humana. Yasna, ya sabes que tengo la misma habilidad que Leoncio, pero en escala menor. Yo también predigo el futuro. Estaba pensando en “ElectroValparaíso”, el libro ése a cuyo lanzamiento me invitó Leoncio, ¿recuerdas? Desatemos nuestro propio “ElectroValparaíso”. Y tenemos la criatura lovecraftiana para eso. Es un monstruo con tentáculos, que custodia la Iglesia del Diablo, en Cartagena. Si conseguimos atraerla de alguna manera, y la utilizamos para canalizar el pneuma a través del sistema de control de Corona de Amenofis, amplificado por tu máquina, tendremos un verdadero cañón de pneuma que sobrecargará a la plataforma orbital, ¡y se acabó!

–Hay al menos cuatro problemas– dijo Yasna. –El menor de ellos es que Megatitlán debe estar a tiro. Si se les ocurre situarse en órbita geoestacionaria sobre, digamos, China…

–No puede estar en órbita geoestacionaria sobre China, una órbita geoestacionaria sólo puede ser trazada sobre el Ecuador de la Tierra– puntualizó Felicia Lastarria.

–¡Como sea!– dijo Yasna. –Si se les ocurre mantenerse sobre China o Rusia, ningún disparo nuestro lo alcanzará, será como disparar sobre el horizonte más allá de la curvatura de la Tierra. Eso, en primer lugar. Segundo… Acumular tal cantidad de pneuma haría lo mismo que pasó con los lavasterios en Missel. Si utilizamos el sistema de control de Corona de Amenofis, barreríamos con Genaro sabe cuántos kilómetros a la redonda, peor que una explosión nuclear. En tercer lugar, recuerda que según el blog, Megatitlán puede proyectar el exceso de energía a la estrella. Si nuestro Sol se convierte en supernova…

–¡Mira!– dijo Ludwica, excitada. –Primero, siempre podemos tratar de ponerle un cebo a Megatitlán. Segundo, confío en que modificarás tu máquina para evitar el riesgo al máximo, como un rayo láser que concentrara la energía o algo así. Y tercero, Megatitlán no convertirá a nuestro Sol en supernova porque, a diferencia de Missel, este planeta sí lo pueden explotar, y no viajarán otros veinte mil años por el espacio para encontrar un nuevo asentamiento, no con los qwindazar dando vueltas allá afuera. ¡Puede funcionar si trabajamos el plan!

Felicia Lastarria y Yasna se miraron las dos. Ludwica, extrañada, les preguntó un “qué” apenas modulado con los labios.

–Cuarto– dijo Yasna, como si explicara algo para párvulos. –El monstruo de Cartagena. Se parece al monstruo lovecraftiano con tentáculos que diseñó Pablo Eleuterios para su novela “ElectroValparaíso”, ¿no? Pero ese monstruo estaba en Valparaíso, y se movió a Cartagena cuando estabas allá. ¿Todavía no adivinas quién era realmente ese monstruo?

–¿Estás diciendo que ese monstruo y yo somos uno, y por eso se fue conmigo? ¡Eso es absurdo, el monstruo me atacó en Cartagena! ¿Por qué me iba a atacar si…?

–El monstruo no te atacó, Ludwica. El monstruo te encerró. Tal y como lo hubiera hecho Leoncio en lo más profundo de su ser. Pero Leoncio estaba en coma. Y cuando despertó, el monstruo desapareció. ¿Todavía no lo captas, Ludwica? El monstruo lovecraftiano que te persiguió en Cartagena, y al que sin querer conjuraste cuando te miraste en el espejo ése de Basanio Urmeneta, era el inconsciente de Leoncio que te estaba persiguiendo– dijo Yasna.

–Y Leoncio está muerto– remató Felicia Lastarria.

Ludwica se quedó congelada en su sitio. Era tan desconcertante… Y ahora que lo escuchaba, le parecía tan brutalmente obvio. ¡Era un plan perfecto, y el único que podía haberlo ejecutado era Leoncio! El otro era el padre Genaro, que también podía canalizar pneuma, pero si la ARCECh lo había capturado… No quedaban opciones. Salvo que, ella misma… Pero, ¿por qué iba a sacrificarse, como antes lo había hecho Melissa?

De pronto, descubrió que no le importaba. Que todo iba a tener un sentido, un significado. Todo aquello que Leoncio se había llevado, todo lo que era su vida de constante escapar hacia delante, hacia alguna parte, a través de la música, a través de estudiar en otra ciudad, todo eso terminaría. Y terminaría bien.

–Yo lo haré– dijo Ludwica.

–¡Es demasiado peligroso! ¡Te matará!– dijo Yasna.

–¡No importa!– gritó Ludwica. –¡Lo haré, es necesario que lo haga! ¡Lo haré!

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Trabajaron de manera febril durante horas en el sótano de Santa Reparata. La ARCECh, casi completamente fuera de combate con el grueso de sus agentes infectados y el resto tratando de defenderse, no los molestó. En Santiago, mientras tanto, las defensas antiaéreas trataban de derribar a las naves de Megatitlán, que estaban iniciando un bombardeo feroz.

Cayendo la tarde, Yasna se dio un respiro.

–Está bastante avanzado. Pero aún no consigo evitar el problema de evitar que el pneuma se escape. Ludwica, te digo, esto va a volar a Viña del Mar peor que una detonación termonuclear. Esto no…

De pronto, la máquina empezó a activarse por sí sola. Yasna se volteó hacia ella. Gritando una serie de imprecaciones muy impropias de una educada señorita genarista, trató de detenerlo, pero no pudo.

–¡Demonios, esto va a explotar! ¡Algo o alguien lo activó!– dijo Yasna. –¡Pero qué…!

–¡Vámonos fuera de Viña del Mar!– gritó Felicia Lastarria.

–No servirá, la explosión nos alcanzará igual. En cinco minutos, ¡adios!– dijo Yasna.

Abajo, después de activar la máquina, fuera de la vista de las tres humanas en la habitación, Klunn salió corriendo, seguido por Blenn y por Ilinn.

Próximo capítulo: “A cinco minutos de la eternidad”.